15 abr. 2015

"Si" o "No".

Pocas veces a pasado por mi mente el hecho de preguntarme si tomé la decisión correcta.
En todo principio siempre hay dos caminos que podemos elegir, y dependerá de nuestra elección el como vayamos a vivir a partir de ese momento. 

Si nuestra respuesta es "no", nos negaremos a nosotros mismos el hecho de vivir ciertas sensaciones, emociones, amistades... pero también nos estaremos protegiendo de un posible daño que vayamos a recibir.
Si nuestra respuesta es "si", ganaremos en todos los aspectos pero al final tu única recompensa será el dolor.

Dicho esto: ¿merece la pena el decir que si, vivir un cumulo de emociones agradables para luego tener que sufrir, o es mejor el negarte y protegerte de todo ello?
En mi caso, siempre que pienso que el aceptarlo fue lo mejor y al recordar echos pasados mi mente no para de recordarme que todo eso ya no está, que por mucho que lo desees ya no va a volver... mi mente me recuerda todo el dolor que he sufrido, haciendo que la mayoría de las veces me haya arrepentido de mi decisión.

Una palabra, una mala aceptación; un argumento, una negación; una desilusión.

A veces me parece imposible entender el como una simple decisión puede afectar tanto a la vida de alguien... Pero al mismo tiempo recuerdo que no soy solo yo la que decide, que el otro lado también lo hace y esa elección es la que te causa el dolor.

Por eso, en estos momentos puedo afirmar que estoy orgullosa de mi decisión, de haber vivido todas esas emociones, pero me arrepiento de su decisión, que fue la que me apartó de todo eso, dejandome un vacio que poco a poco se va cerrando.

Poco a poco me voy acostumbrando a esta nueva rutina, una rutina en la que ya no estan, pero rodeada de aquellos que nunca me abandonaran.