11 nov. 2010

El amor y el odio están a un paso...

El amor y el odio están a un paso... ¡¡Así que levanta y hecha a andar!!



¡¡Vacaciones con Isis y Trocol!!

Empezamos el día con una bonita historia...

Este verano me ofrecí a cuidar a los peques de una amiga mía, dos hermosos hurones.
Su llegada fue algo más que peculiar en mi entorno... pero fue más peculiar para mi Ritzzo, jejeje!!

Al principio este se mostraba ansioso por salir de su jaula y por estar con ellos, aunque no lograba adaptarse, pues no estaba muy acostumbrado al contacto con su especie... Una semanita después, los dejo un poco de lado, pues el estaba bastante enfermito... Desde ese momento, pude apreciar lo que era la comprensión animal...

Cuando Ritzzo empezó a mostrarse ausente hacia estos, ellos, en vez de dejarlo estar a la suya, lo animaban a levantarse, a jugar... Isis era capaz de hacer lo que yo en esos momentos no podía: hacer que tuviera ganas de jugar, levantarse, correr y dokear. Trocol se tumbaba a su lado cuando el no tenía ganas de levantarse ni nada... Mostraron un apoyo total y absoluto hacia ese hurón que solamente conocían de una semana... Increíble, ¿verdad?

Fue un verano bastante peculiar, pues, cada dos por tres estaba cerrando puertas en la casa para dejarlos salir de su jaula... Y cuando estaban fuera mi atención iba sobretodo para ellos: Que si Isis se montaba en el sofá y emprendía una guerra hacia el, que si quería meterse detrás del mueble del salón (¡¡y se metía!! jejeje!!), era capaz de deshacer una cama hecha... En cuanto a Trocol... ¡qué decir de Trocol! esos mordisquitos de vez en cuando, esas escaladas increíbles que hacia... (¡enseñó a Ritzzo a escalar su jaula!), y un largo etcétera...
Pero al igual que estábamos para lo bueno, también para lo malo... como el Agosto que pasamos en Xàtiva... ¡¡Una calor increíble!! Los que entendáis de hurones sabréis lo peligroso que son las altas temperaturas para ellos... Pero ahí estábamos los tres, aguantando como unos campeones rodeados de botellas de agua congelada... jejeje!! (seguramente tendría a Irina que se cogía de los cabellos por todo lo que le decía que estábamos pasando... :P)

A día de hoy, doy las gracias por la oportunidad que me dio Irina, el cuidar de sus peques, ya que a parte de ayudar estos en la recuperación de mi pequeño Ritzzo, me han ayudado a mi a aprender más de sus cuidados.

Con ellos aprendí lo que suponía hacerse cargo de más de un animal, aprendí a cuidar con el mismo amor y cariño de aquellos animales que no son los míos propios... aprendí a plantarme ante la adversidad, ante sus problemas... Lo que aun no he logrado aprender es a desprenderme de los animales de los que cuido sin que ellos me entristezca.

En conclusión, una bonita historia para contar y revivir de vez en cuando... :P