23 abr. 2011

Esterilización y celos

Castración quirúrgica tempranaNunca esterilizar antes del año.
Los hurones nunca deben ser castrados antes del año de edad y es recomendable esperar el mayor tiempo posible. Esto es debido a que los hurones que son castrados prematuramente no completan adecuadamente su desarrollo y a que las estadísticas demuestran que muchos hurones tienden a desarrollar enfermedad adrenal alrededor de tres años y medio después de ser castrados, por lo tanto, si se retrasa el momento de la castración, se retrasa también la hipotética aparición de la enfermedad, pudiendo así evitar que la longevidad del hurón se vea comprometida por esta causa.

Está demostrado también que los hurones castrados prematuramente son más subceptibles de sufrir la enfermedad que los hurones castrados en la edad adulta. También es muy importante en relación a la hiperplasia adrenal la genetica de los hurones, siendo los hurones de criadero los que más frecuentemente desarrollan la enfermedad.

No obstante, tampoco es recomendable esperar demasiado, ya que con la edad puede empeorar la tolerancia del animal a la anestesia, por lo que no se recomienda esperar mas allá de los 3 años, esterilizando antes de que el hurón llegue a los 4 años.



El celo y sus sintomas:
El celo es el periodo durante el cual los hurones (y otros mamíferos) están receptivos sexualmente, es decir, están dispuestos a aparearse y reproducirse.

Los hurones suelen entrar en celo por primera vez entre los cuatro y los nueve meses de edad, generalmente las hembras entran en celo antes que los machos y existen casos de hembras que tuvieron su primer celo a los tres meses y de otras que no lo tuvieron hasta los catorce.

Síntomas del celo, ¿cómo saber si tu hurón está en celo?.

Machos:

Cuando un macho está en celo, se presentan varios síntomas que remiten después del celo:

  • Sus testículos descienden al escroto, por lo que parece que han aumentado de tamaño.

  • Su olor corporal suele aumentar considerablemente (en algunos casos puede llegar a multiplicarse por veinte) debido a que las glándulas sebáceas de su piel producen más almizcle, el pelo se les vuelve más graso y con el paso del tiempo adquiere un color amarillento.
  • Suelen orinar por todas partes, puesto que adoptan una conducta de marcaje.
  • Puede que intenten montar a otros hurones, a su dueño, sus juguetes, otros animales, etc.
  • En muchos casos, los machos en celo dockean más frecuentemente.
  • En ocasiones, adoptan una conducta agresiva que puede manifestarse tanto con otros hurones como con humanos u otros animales.
  • En ciertos casos, los hurones en celo vacían sus glándulas perianales más frecuentemente de lo habitual, sin motivo aparente.
Hembras:
Los síntomas que presenta la hembra, y que también remiten después del celo, son los siguientes:
  • Su vulva se agranda paulatinamente hasta alcanzar el tamaño de un garbanzo.
  • Su olor corporal aumenta y su pelo se vuelve más graso, aunque en menor medida que en los machos.
  • Puede cambiar su carácter, volviéndose ligeramente más agresiva o mimosa, dependiendo de la hurona.
Los hurones son poliéstricos estacionales y pueden entrar en celo de una a tres veces al año, en ocasiones más, dependiendo del fotoperiodo. Una vez en celo, las hembras no salen de él por sí mismas, si no que lo hacen después de la cópula. Durante el celo aumenta la producción de estrógenos y en un celo prolongado una hembra puede llegar a sufrir anemia aplásica, enfermedad que puede llegar incluso a causarles la muerte.

Debido a esto, no hay que dejar nunca a una hembra en celo por un tiempo prolongado, cuando entra en celo hay que cortárselo una vez pasados entre doce y quince días contados desde que la hurona entró en celo (desde que empezó a producirse el agrandamiento de la vulva).

También hay que tener en cuenta que las hembras durante el celo tienen la vulva húmeda, por lo que son propensas a infecciones de orina, vaginitis e incluso piometra, lo que constituye otro motivo para vigilar especialmente a la hembra durante el celo y controlar su higiene en esa zona (limpiándola regularmente con suero fisiológico y una gasa) y cortarlo cuando llegue el momento.

En el caso de los machos, estos no sufren anemia aplástica y salen del celo por sí mismos, por lo que en principio no es necesario cortárselo. Sin embargo, en ocasiones, los machos se estresan mucho durante el celo, comienzan a comer menos puesto que pasan todo el día estresados de un lado para otro y pueden llegar a perder hasta el cincuenta por ciento de su peso, en estos casos, para evitar que su salud se deteriore, se recomienda cortar también el celo.

Para evitar que los hurones tengan demasiados celos al año, así como que puedan llegar a sufrir otras enfermedades, se recomienda que los hurones vivan en fotoperiodos controlados, donde las temperaturas oscilen entre los 16 y los 20 grados y donde disfruten de entre 16 y 18 horas de oscuridad total. En ocasiones se puede intentar que los hurones salgan del celo con fotoperiodos en los que se reducen aun más las horas de luz. Este método puede ser útil en el caso de los machos pero no es recomendable en hembras puesto que en el caso de no ser efectivo (lo más común) pueden llegar a desarrollar anemia aplásica.


Para cortar el celo contamos con las siguientes opciones:
1.- Cruzar a la hembra con un macho, con el consiguiente embarazo y parto de la hurona.
2.- Cruzar a la hembra con un macho vasectomizado. Esto cortará el celo a la hembra y no la dejará embarazada, pero le producirá un embarazo psicológico, lo que conlleva pseudogestación y posterior comportamiento de anidamiento.
3.- Cortar el celo químicamente:

  • HCG (Gonadorotropina corionica humana): este método solo se puede usar para cortar el celo a las hembras. Consiste en que el veterinario inyecte a la hembra esta hormona, en una dosis de 50/100 ui, diez días después de que la hembra entre en celo y siempre de manera intramuscular. Tras la inyección, notaremos como en tres días la vulva comienza a secarse y a disminuir su tamaño. El problema es que en muchos casos las huronas a las que se les pincha HCG sufren un embarazo psicológico, 42 días después del pinchazo la hurona tendrá un parto psicológico y después de ese momento puede nuevamente entrar en celo.

    Otro gran inconveniente de usar HCG para cortar el celo es que puede ocasionar el crecimiento o proliferación de tumores en ovarios y/o útero. Por ello, en caso de usarlo, se recomienda no hacerlo más de dos o tres veces a lo largo de toda la vida de la hurona y que, siempre que se use, se haga una ecografía previa y otra posterior a la hurona. La primera para determinar si ya hay tumores en ovarios y/o útero y en tal caso no administra HCG y la segunda (que se podrás posponer hasta tres meses después del pinchazo) para comprobar que no se le ha ocasionado ningún tumor con el pinchazo, se podría prescindir de esta segunda ecografía si lo que se pretende es esterilizar quirúrgicamente a la hurona después de cortarle el celo.
  • Acetato de luprolide (procrín, ginecrín, luprón): son agonistas GnRH. A diferencia del HCG, su mecanismo de funcionamiento no consiste en “hacer creer” a la hurona que ha sido montada, si no que funciona de manera que el hurón “piensa” que ya no es época de celo, y por lo tanto el celo se corta. También se aplica como una inyección intramuscular y se puede inyectar desde el primer día del hurón en celo, aunque se recomienda esperar entre 12 y 15 días para potenciar su efectividad, una vez administrado, si se ha hecho bien, el hurón no debería volver a entrar en celo hasta al menos seis meses después. Este método tiene la ventaja de que se puede utilizar tanto en machos como en hembras, no produce embarazo psicológico (aunque si se han dado casos de hembras con comportamiento de anidamiento después de haber sido tratadas con luprolide) y hasta el momento no se le conoce ningún efecto secundario.

    El inconveniente de éste método es que no todos los veterinarios lo utilizan y están familiarizados con él, por lo que puede ser difícil y/o costoso encontrar un veterinario que lo administre.
  • Implante suprelorin: es básicamente lo mismo que el procrín, ginecrín, luprón, el principio activo es el acetato de luprolide, al igual que en los demás, lo único que cambia es la forma de administrarlo. En este caso, en lugar de un pinchazo, se pone al hurón un implante, mediante un procedimiento similar al usado para poner el microchip. El principio activo ha sido tratado de forma que el mecanismo de liberación es más lento, el implante irá liberando acetato de luprolide durante aproximadamente un año o año y medio, tiempo durante el cual el hurón no entra en celo, después el implante se deshace y se puede volver a colocar otro.
El riesgo del celo prolongado en las hembras: La anemia aplástica.
La anemia aplásica se produce porque la médula ósea no es capaz de producir suficientes glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas, produciéndose una bajada drástica de dichas células. Una hembra con esta enfermedad puede presentar los siguientes síntomas: fatiga, dificultad para respirar, pérdida de peso, petequias, pérdida de pelo, aparición de infecciones oportunistas, depresión de la medula ósea, lo que produce parálisis de las patas traseras y en muchos casos, debido a las hemorragias que sufren por la falta de plaquetas, la muerte.

Las huronas que no hayan estado bien alimentadas durante el celo o que hayan sufrido recientemente una enfermedad que las haya dejado debilitadas tendrán más posibilidades de sufrir una anemia aplástica por toxicidad de estrógenos si no se les corta el celo.

Por todo ello, se debe estar muy atento a cuando una hurona entra en celo y cortarlo una vez transcurridos 15 días aproximadamente.

Si la hurona está bien alimentada y suplementada, se puede esperar un poco más, incluso hasta el mes, con el fin de retrasar el siguiente celo, pero no es lo recomendable, solo puede ser aconsejable durante el primer celo, para comprobar que todo se desarrolla con normalidad.

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